La conspiración lunar ¡vaya timo! - Eugenio Fernández Aguilar

La conspiración lunar vaya timo
  • Post ligeramente patrocinado. Más información al final

Hace tiempo que tenía el ojo en la colección ¡Vaya timo! de la editorial Laetoli.

Hasta ahora no había leído ninguno de sus libros porque, sinceramente, me considero suficientemente preparado para lidiar con magufos y charlatanes conspiranoicos.

Sin embargo ahora que estamos celebrando el aniversario de la llegada del yankee a la Luna me apetecía echarle una ojeada al volumen dedicado a la conspiración lunar.

La colección ¡Vaya timo!

El problema principal que le veo a esta colección, en base al elemento que he podido examinar, es que carece de un público objetivo numeroso.

Los fanáticos de las conspiraciones son, en general, un caso perdido que no atiende a razones y la gente razonable difícilmente presta atención a semejantes memeces.

En definitiva, son libros que tan sólo funcionan con aquellos que se sienten atraídos por Iker Jiménez y compañía pero no se los acaban de creer y quieren que alguien con dos dedos de frente les dé argumentos de peso (lamentablemente, una minoría).

También puede ser útil como herramienta para aquellos que tengan que lidiar a diario con conspiranoicos y quieran tener a mano un buen argumentario sin tener que perder horas y horas investigando por su cuenta. El autor realiza una excelente tarea recopilando datos y examinando pruebas por nosotros.

La conspiración lunar ¡vaya timo!

El libro de Eugenio Fernández Aguilar, quien también mantiene el blog Ciencia en el siglo XXI, es un contundente rapapolvo a la teoría de la conspiración lunar y a sus principales impulsores.

Tras una breve introducción y un repaso historico de los origenes del bulo, Eugenio se mete de lleno a desmentir las 50 (supuestas) pruebas que esgrimen con mayor frecuencia los conspiranoicos.

La mayoría son bien conocidas en círculos excépticos y sus correspondientes justificaciones tan sólo requieren algunos conocimientos básicos sobre física. Hay otras, todavía más inverosímiles, que pueden ser explicadas haciendo uso de SentidoComún™.

Y teniendo en cuenta que hay algunas pruebas que son del calibre de: «Michael Collins se afeita en el espacio y llega a la Tierra con bigote» entiendo que el autor se sienta, en ocasiones, algo avergonzado.

Por el camino, entre desmentido y desmentido, Eugenio aporta un montón de datos curiosos (y en ocasiones un poco técnicos) sobre el programa Apolo (si queréis ver una muestra podéis consultar su página de apoyo, que contiene la mayor parte de los documentos técnicos que usa en su estudio).

Al final del libro, además, lista 10 hechos que sustentan contundentemente la llegada del hombre a la Luna:

1.- Ninguna de las supuestas anomalías denunciadas por los conspiranoicos está por explicar.
2.- Las misiones Apolo trajeron a la Tierra 382 kg de material lunar.
3.- También colocaron reflectores en la Luna para poder medir la distancia Tierra-Luna con laser.
4.- Sería necesario involucrar a miles de personas para llevar a cabo una conspiración como esta. Es imposible que nadie haya cantado en todo este tiempo.
5.- Todo el mundo pudo triangular las emisiones de radio provenientes de las misiones Apolo en directo.
6.- La manera más barata de generar un escenario de aquel tamaño sin atmósfera y sin gravedad en aquella época era… ¡Ir a la Luna!
7.- Las misiones Apolo llevaron a la Luna aparatos de medida que aportaron datos telemétricos comprobables en sucesivas pruebas sísmicas realizadas.
8.- La mayoría de estudios realizados con el material del proyecto Apolo no han sido analizados por la NASA sino por terceros. Y estos hubiesen podido detectar el engaño con facilidad.
9.- El Apolo 12 aterrizó cerca de la sonda Surveyor 3. La pala de dicha sonda (dañada por micrometeoritos que sólo están presentes en ausencia de atmósfera) se trajo de vuelta a la Tierra.
10.- Nadie estaba mejor preparado que los científicos rusos para detectar el engaño y nadie tenía más ganas de demostrar que los americanos mentían. Si ellos no dijeron (ni aún hoy han dicho) nada es porque no había nada que objetar

Conclusiones

Si yo hubiese escrito un libro hubiese obviado todo lo expuesto con excepción del punto 10 que acabo de citar. Creo, y Eugenio coincide conmigo, que es el motivo más sencillo y contundente que se puede esgrimir a favor de la NASA.

Da igual lo que sepas de física o lo sospechosas que te parezcan las pruebas esgrimidas por los conspiranoicos. Los principales damnificados por el proyecto Apolo eran los rusos, que tuvieron 3 años, 6 misiones y la mejor tecnología de la época para llevarle la contraria a sus adversarios de la NASA, y sin embargo no pusieron ninguna objeción. No estoy apelando a la ética de los científicos rusos, estoy apelando a su orgullo.

Dudo que Iker Jiménez, J. J. Benítez o Santiago Camacho sepan siquiera una décima parte de astrofísica de lo que sabían aquellos científicos. Dudo que jamás demuestren la habilidad y la valentía de la que hicieron gala los astronautas de las Apolo. Lamentablemente para escribir un libro o salir en los medios diciendo memeces no hace falta ninguna de esas cualidades.

BOLAEXTRA: La editorial Laetoli y Eugenio Fernández Aguilar tuvieron la amabilidad de enviarme un ejemplar de este libro para que lo leyera y opinara sobre él en este blog.

La opinión, eso sí, es mía y no está sujeta a ninguna restricción por su parte.

Escrito en 04/09/09 10:29 por Carlos Luna en las categorías:

Comentarios

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He estado leyendo el libro, y no, no soy un conspiranoico. Creo sinceramente que el hombre…perdón, EEUU, llegó a la luna. Dicho esto, quiero expresar mi desacuerdo profundo con las formas del libro. El autor, para convencer al lector no hace más que insultar a personas que únicamente se hacen preguntas. Razonables o no, pero preguntas al fin y al cabo. Creo firmemente en abrir la mente a cualquier cosa, y hacerse preguntas y cuestionarse las cosas es la única forma que existe de evolucionar. Que hay gente que inventan cosas, pues claro que sí. Pero somos todos lo suficientemente inteligentes como para discernirlo. Y no nos hace falta que nadie venga y piense por nosotros, y ni mucho menos faltando al respeto solo porque su mente sea tan cerrada.
Un cero patatero al autor.

Diego | 20/03/15 00:18 | #

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