Nos sobran los motivos

No hay palabras. Joaquín Sabina está a años luz de cualquier cosa que se pueda decir de él. La mitad de los poetas de este mundo darían una mano por escribir como los hace Sabina. La otra mitad sencillamente son gilipollas.
Debajo de estas líneas podría ir cualquiera de sus canciones pero he elegido Nos Sobran Los Motivos (del disco homónimo) por que siempre me ha parecido especialmente buena (incluso para Sabina).
No se pierdan un detalle de la letra por que es todo un poema. No se pierdan ni un requiebro de su voz por que le pone el alma.
Señoras, señores, con todos ustedes el maestro de Úbeda:
Nos sobran los motivos
Este adiós, no maquilla un “hasta luego”,
este nunca, no esconde un “ojalá”,
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas, son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti.
Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza,
esta empresa de mudanzas,
con los muebles del amor.
Esta campana muda en el campanario,
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.
Este cambio de acera de tu cadera,
estas ganas de nada, menos de ti,
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremallera,
ni anillos de presumir.
Esta casita de muñecas de alterne,
este racimo de pétalos de sal,
este huracán sin ojo que lo gobierne,
este jueves, este viernes,
y el miércoles que vendrá.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo.
Para decir “con Dios!” a los dos
nos sobran los motivos.
Este museo de arcángeles disecados,
este perro andaluz sin domesticar,
este trono de príncipe destronado,
esta espina de pescado,
esta ruina de Don Juan.
Esta lágrima de hombre de las cavernas,
esta horma del zapato de Barbazul,
que poco rato dura la vida eterna,
por el túnel de tus piernas,
entre Córdoba y Maipú.
Esta guitarra cínica y dolorida,
con su terco knock knockin’ on heaven’s door,
estos labios que saben a despedida,
a vinagre en las heridas
a pañuelo de estación.
Este Land Rover aparcado en tu puerta,
la rueca de Penélope en el Luna Park,
estos dedos que sueñan que te desnudan,
esta caracola viuda
sin la pianola del mar.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo.
Para decir “con Dios!” a los dos
nos sobran los motivos.
Comentarios
Bueno Miguel, para gustos hay colores y yo nunca he dicho que Sabina me caiga bien.
Carlos Luna | nov 3, 17:28 | #Cierto… como persona, puede ser peor o mucho peor :P … pero como poeta… hay que quitarse el sombrero.
Por cierto, es de mis canciones preferidas, creo que la he enlazado cienes y cienes de veces… ¿Alguien tiene por ahí la chupa de cota de malla? ;)
la que no encuentra su sitio | nov 5, 17:41 | #
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