Schopenhauer y la autoayuda

El Arte De Ser Feliz

La gente suele usar las fechas señaladas para iniciar cambios de ciclo en sus vidas. Así, de manera natural, surgen una miríada de buenos propósitos cada vez que nos vemos obligados a colgar un nuevo almanaque en la pared.

La mayoría de ellos son tremendamente pastelosos: Seré mejor persona, dejaré de fumar y de comer grasas saturadas, haré más ejercicio y dedicaré más tiempo a los míos… Pero cada vez hay más gente que está hasta las narices de todo ese y buenrollismo y reclama un poco de Sentido Común™.

Con la sana intención de asistir a todas esas personas (entre las que me hallo) voy a responder a la pregunta que todos nos estamos haciendo ahora: ¿Cómo sería un libro de autoayuda escrito por el mayor pesimista de todos los tiempos?

Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer era un cenizo. Sólo un pesimista redomado como él puede afirmar que la felicidad existe tan sólo como negación del dolor, que es lo verdaderamente real. Así, para él, una existencia feliz es algo tan frío como:

Una existencia tal que, vista objetivamente, o según una reflexión fría y madura, sería decididamente preferible al no ser.

Y nos recomienda:

Hacer con buena voluntad lo que se puede y tener la voluntad de soportar el sufrimiento inevitable.

Y todo eso en un libro que se llama El Arte de Ser Feliz. Imaginadlo recién levantado…

El Arte de Ser Feliz, explicado en 50 reglas para la vida

En su obra póstuma, Schopenhauer se adelanta varias décadas a los gurús de la autoayuda al explicarnos los secretos de la felicidad. El mismo título ya nos da pistas sobre la naturaleza de su contenido.

Inspirado por grandes hits de esta temática como El Arte de la Prudencia del maño Baltasar Gracián, Arthur toca prácticamente todos los palos que los manuales modernos tan sólo se dedican a interpretar burdamente. Así, nos explica que hay que mantenerse sano y ocupado:

Los grandes enemigos de la felicidad humana son dos, el dolor y el aburrimiento.

Añadiendo incluso estadísticas de dudosa procedencia para soportar sus argumentos:

Al menos nueve décimos de nuestra felicidad se basan únicamente en la salud.

Llegando (145 años antes que Barry Schwartz pronunciara esta Ted Talk) a la conclusión de que:

El medio más seguro para no volverse infeliz es no desear llegar a ser muy feliz, es decir, poner las exigencias de placer, posesiones, rango, honores, etc. a un nivel muy moderado.

Pero Schopenhauer no se queda en las obviedades e indaga más allá para resaltar la importancia de cosas tan de moda hoy en día como:

  • Evitar el multitasking

debemos poder abstraer, debemos pensar, arreglar, disfrutar, sufrir cada cosa en su momento, sin preocuparnos de todo lo demás; tener, por así decirlo, cajones para nuestros pensamientos, donde abrimos uno y cerramos todos los demás.

  • Tener claros nuestros objetivos

Por eso el mero querer, y también poder, por sí mismos aún no bastan, sino que un hombre también debe saber lo que quiere, y debe saber lo que puede hacer.

  • Conocer y aceptar nuestros límites

Nos cuidaremos de intentar hacer lo que de todos modos no logramos.

Por eso es mucho más fácil encarar claramente el propio infortunio que la propia torpeza.

  • El principio de actuación temprana (con metáfora incluida…)

un pequeño segmento de un círculo cerca del centro corresponde y equivale a un segmento cien veces mayor en la periferia más externa.

Lamentablemente ni siguiera un genio como él se libra de insistir en los tópicos ñoños que nos instan a valorar las pequeñas cosas que ya poseemos:

Debemos intentar conseguir que veamos aquellos que poseemos con la misma mirada como lo estaríamos mirando si alguien nos lo quitara; sea lo que sea, propiedad, salud, amigos, amantes, esposa e hijos, la mayoría de las veces sólo sentimos su valor después de haberlos perdido.

El mismo acontecimiento, que resulta tan interesante cuando lo vive un genio, en una cabeza sosa se habría convertido en una escena insípida del mundo cotidiano.

Pero estos pasos en falso no deben distraernos del verdadero mensaje que quiere enviarnos Schopenhauer desde la tumba: En esta vida hemos venido a sufrir. Es más, cada cual sufre más o menos dependiendo de su carácter y eso es algo que no se puede cambiar.

En todo individuo la naturaleza determina definitivamente la medida del dolor que es característica para él, una medida que no se podría dejar vacía ni tampoco colmar demasiado, por mucho que cambie la forma del sufrimiento.

Si no hubiera una causa externa de sufrimiento, el dolor determinado por nuestro carácter y, por lo tanto, inevitable durante este período, estaría repartido en mil puntos diferentes y aparecería en forma de mil pequeños disgustos y quejas sobre cosas que pasamos del todo por alto cuando nuestra capacidad para el dolor ya está colmada por un mal principal que ha concentrado todos los demás dolores en un sólo punto.

¡A la mierda el buenrollismo de la autosuperación y de que cualquiera puede ser feliz!

Y es que el bueno de Arthur tenía mucho de estoico. No en vano afirma que:

El júbilo o el dolor excesivos siempre se basan en un error y una ilusión. En consecuencia ambas tensiones excesivas del estado de ánimo se podrían evitar por medio de la sensatez. (…) La ética estoica se propuso principalmente liberar el ánimo de todas estas ilusiones y sus consecuencias y de dotarlo, en cambio, con una ecuanimidad inalterable.

preconizando las bondades de no necesitar nada:

Todo placer es relativo, a saber, no es más que la satisfacción, el saciar una necesidad; el hecho de que el placer queda suprimido cuando se elimina la necesidad es tan poco lamentable como el de que alguien no puede seguir comiendo después de levantarse de la mesa o que no puede seguir durmiendo después del descanso nocturno.

y aceptando el destino con entereza en vez de usarlo como excusa:

Entonces tenemos en cierto modo lo que buscamos, a saber, algo que en todo momento podemos acusar, en lugar de nuestro propio carácter, como la fuente de nuestros sufrimientos y que nos hace enemigos de nuestro destino pero que, en cambio, nos reconcilia con nuestra existencia, porque vuelve a alejar de nosotros la necesidad de admitir que el sufrimiento es esencial a esta existencia misma y que la verdadera satisfacción es imposible.

En definitiva nada nuevo (de utilidad) se ha escrito en el campo de la autoayuda desde que, hace 150 años, se reunieron los 50 artículos de reducido tamaño que componen El Arte de Ser Feliz de Arthur Schopenhauer.

BOLAEXTRA: Si tú también estás hasta las narices de la autoayuda te recomiendo encarecidamente que te hagas con una copia de la novela Happiness™ de Will Ferguson. Esta divertida novela que esconde una ácida crítica al mundo editorial y, en particular, a los libros de autoayuda.

Escrito en 01/01/10 10:17 por Carlos Luna en las categorías:

Comentarios

Gravatar.com se ha roto

Un matiz: “hallo”, del verbo “hallar”. En un texto bien narrado como el tuyo, eso duele a la vista.
Un segundo matiz, quizá más sutil, es que, si bien lo que vaticinó Schopenhauer sería parafraseado “150 años más tarde” por toda una manada de escritores de libros “light”, los famosos manuales de autoayuda, el trasfondo de su filosofía es mucho más profundo que todo esto.
La forma en la que Shopenhauer comprendió la realidad no está al alcance de cualquiera.

SJAH | 19/01/10 21:14 | #
Gravatar.com se ha roto

@SJAH: Corregido!

Carlos Luna | 20/01/10 09:14 | #
Gravatar.com se ha roto

Me ha gustado mucho este post. Nunca he leído libro alguno de autoayuda, pero alguna de las aseveraciones me han recordado mucho a Primo Levi.

Eisenreich | 20/01/10 09:15 | #
Gravatar.com se ha roto

SJAH

Gracias a quien sea, muchos parecen disponer de un mecanismo biológico para bloquear la realidad. Las ilusiones son la felicidad. ¿Es vergonzoso preferir la felicidad a la realidad? (ambas cosas difícilmente van de la mano por un período aceptable).

Creo sin duda que A.S. vió más allá de lo que muchos han visto (o “veremos”) pero no estoy convencido de que sea un avance ni algo positivo para nuestra existencia. Sólo es: indiferente… y al que le toca ver un poco más lejos, no le queda otro consuelo que el de no ser el primero en pasar por ése mal, ahí tiene a Schopenhauer, y habrá otros, por miles.

El pesimismo es, sólo tal vez, el producto de las mentes privilegiadas o de las mentes demasiado ociosas, en cualquier caso, poco deseable son duda.

Interesante artículo!

Sergio Alvaré | 06/02/10 19:07 | #
Gravatar.com se ha roto

una vez lei un libro “el guerrero pacifico – Dan Milman” y al final ponia… otros libros de autoayuda, increible! yo habia leido un libro de autoayuda, y no me gustaban, desde entonces los veo de manera diferente y les doy su justo valor

manipulador de alimentos | 11/02/10 12:27 | #
Gravatar.com se ha roto

un gran blog!

UGG Boots | 23/07/13 05:09 | #
Gravatar.com se ha roto

Bueno, es ver las cosas desde el lado pesimista. Según la forma de ser de cada uno, se puede acercar más a un extremo que a otro.
Es interesante…
Aunque, me sigo quedando del lado positivo y del buenrollismo. Me es más gratificante y motivador.
Felicidades por el artículo!!!

Manipulador de Alimentos | 18/09/14 10:30 | #
Gravatar.com se ha roto

Seguro que daba alegría vivir con este genio!
jajajaajajajaja!!! Alguna anécdota?

Manipulador de Alimentos | 19/09/14 13:17 | #
Gravatar.com se ha roto

Todo un fenómeno, sí señor.
Una mente privilegiada para la época que le tocó vivir.
Aunque como es normal, algunos discrepen…
Saludos!!!

Carnet Manipulador de alimentos | 05/07/17 11:14 | #

Deja un Comentario

Quizás quieras usar textile para dar formato a tu comentario.

"linktext":http://       _em_       *strong*       -strike-       ^sup^       ~sub~
bq. Blockquote       # Lista numerada       * Lista no-numerada       ==html crudo, sin textile==

(no será mostrado) (http://...)