The Last Cow

Paseábamos tranquilamente por el campo, apenas conscientes de la presencia mutua. Un ambiente primaveral lo envolvía todo haciéndonos olvidar el mundanal ruido.
En un momento dado, nuestras miradas se cruzaron y ambos supimos que, por un instante, éramos capaces de entendernos plenamente. Ya nada volvería a ser igual…
Pero ya se sabe… ella es una vaca, yo un fotógrafo de pacotilla y lo nuestro no podía funcionar así que la dejé en Can Bajona a la espera de tiempos mejores.
Más resolución en Flickr.
Comentarios
Una foto preciosa.
Una vez, paseábamos por La Rioja, por un camino de arena, íbamos al Solar de Tejada, casa (mansión, en aquella época) del señor de Tejada. Y nos encontramos en medio del camino una vaca. Y entramos en un bonito juego de miradas como el que describes (de hecho, la vaca estaba quieta, sin importarle nuestra presencia un comino). Pero resulta que mi madre tiene miedo a las vacas por una historia de infancia, y por poco no nos obliga a dar media vuelta y abortar la excursión. Tuve que quedarme hablando con la vaca (que seguía sin inmutarse) mientras mi madre y mi padre pasaban por su lado, y luego alcanzarles yo.
Lo único que puedo decir es que hablar con una vaca es aún más frustrante que hablar con una pared.
NaaN | mar 26, 21:14 | #Pensaba que éste era un blog serio donde no se permitían ofensas: compruebo pasmado faltas ortográficas más allá de simples descuidos o acentos comprensibles. ¿Para qué sirve previsualizar si no corregimos nuestros errores?
Clamando en el desierto…
Eisenreich | mar 30, 00:32 | #@Mar: Ahora me pongo y le pregunto.
@Eisenreich: Eres un auténtico Troll de las cavernas.
Carlos Luna | mar 30, 10:39 | #
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