Supervivencia para no-supervivientes

Aviso: NO soy un instructor de supervivencia ni un monitor de actividades al aire libre.
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Enciendes la tele y sale un boy scout pasado de roscas saltando de liana en liana. Cambias de canal y aparecen un hippy descalzo y el cuñado de Rambo paseando por Borneo. Sigues con el zapping y te encuentras una pareja superando su crisis de los 40 a base de acampadas de fin de semana en territorios claramente hostiles. Y cuando crees que ya lo has visto todo, te das de bruces con dos perfectos desconocidos que han decidido que pasar tres semanas en pelotas en medio de ninguna parte es un planazo…

Definitivamente, el mundo de la supervivencia está lleno de frikis y fantasmas. Pese a todo, creo que cualquier hijo de vecino debería tener unas nociones básicas y desmitificadas sobre la materia. Y, como es un tema que me gusta y se está poniendo más o menos de moda, he pensado que no está de más dejar por escrito lo que me dictan el sentido común y unos cuantos lustros de afición por el mundillo de la supervivencia.

Pónte cómodo que va a ser largo.

Supervivientes vs No-Supervivientes

Todo aquel que haya ido de excursión a la montaña ha estado en una situación de supervivencia. Así de sencillo. Lo que pasa es que normalmente ni nos enteramos. Y no nos enteramos porque vamos sobradamente equipados (ropa, calzado, agua,…) para superar dicha situación. Cualquier excursión que realicemos en la montaña, por sencilla y breve que sea, se complicaría muchísimo si tuviésemos que hacerla sin ropa, sin calzado, sin conocer el terreno y sin una triste botella de agua. Por eso nadie las hace así (normalmente).

Así pues, si el sentido común y algo de previsión nos pueden llevar de vuelta a casa sin contratiempos… ¿Hace falta algo más?

Sí y no.

Por un lado no, no hace falta más que sentido común, algo de previsión y algo de experiencia para ir de excursión y volver de una pieza. Por otro lado shit happens y la gente se pierde, se tuerce tobillos, se cae al rio y se ve sorprendida por tormentas, así que no está de más que alguien ponga por escrito cuatro obviedades que quizá se nos pasen por alto con las prisas y los nervios de tener que lidiar con un imprevisto.

En este caso, como casi siempre, se trata de mesura. Como ya he dicho antes, el submundo de la supervivencia está poblado por gente de lo más variopinta y eso espanta (y con razón) al urbanita medio que sólo pretende darse una vuelta por el campo. Para evitar malentendidos vamos a ver de qué NO va el texto que estás leyendo:

  • Supervivencia Militar: Lamentablemente, gran parte de la documentación existente sobre supervivencia proviene (directa o indirectamente) de manuales militares sobre el tema. Pero la gente normal no va de excursión en medio de una guerra, ni tiene que ocultarse del enemigo, ni, en general, necesita sobrevivir por un periodo de más de una semana al aire libre. Así que acabemos de una vez por todas con el rollito militar y demos la bienvenida a la supervivencia civil, por favor.
  • Preppers: Gente que se prepara. ¿Para qué? Pues prácticamente para cualquier cosa, desde la Tercera Guerra Mundial al Fin del Petróleo, pasando por cosas más pintorescas como el Apocalipsis Zombi. Suelen tener un sótano lleno de víveres y un montón de armas para defenderse de los vecinos que vengan a robarles esos víveres cuando la sociedad se vaya a la mierda. Establecen protocolos de seguridad con toda su familia para reagruparse en un lugar seguro cuando llegue el fin del mundo y dirigirse a una cabaña donde nadie los encontrará y estarán a salvo. Acostumbran a usar continuamente acrónimos como SHTF (Shit Hits The Fan) o TEOTWAWKI (The End Of The World As We Know It). Dan bastante risa… hasta que te das cuenta de que están hablando totalmente en serio.
  • Every Day Carry: Básicamente gente que va a todas partes con lo que ellos consideran equipo imprescindible, que puede ir desde un simple cortaúñas a una Sig Sauer del 44, pasando por cosas más exóticas como un juego de ganzúas, una llave universal de abrir esposas o una barrita de acero reforzada con polvo de diamante para cortar… cualquier cosa. Seguramente el grupo más heterogéneo y desdibujado de todos (hay quien incluye cosas como el iPhone, las gafas de sol y la cartera en la categoría de EDC) pero no por ello el menos divertido.
  • Primitivistas: Aficionados al Bushcraft y demás artes primitivas. Son los MacGyver de lo silvestre, gente que lo mismo te monta una hamaca con cuatro lianas que te enciende fuego con un par de palos. Ideal como hobby pero de dudosa aplicación en la vida real. Vienen a ser los boy scouts de toda la vida y todo el que haya pisado un centro excursionistas se ha encontrado alguno.
  • Deportistas extremos: Alpinistas, ultrarunners, guionistas de Al Filo De Lo Imposible y, en general, cualquiera que se vaya de expedición donde Dios perdió el gorro™ ya sea por afición o por trabajo. Aquí estamos hablando de hacer una excursioncita por el campo y no de encontrar Las Minas Del Rey Salomón™ así que si te apetece ir a la aventura vas a necesitar un manual mejor que este ¿ok?

Así pues, ¿qué nos queda?

Nos queda la gente que sale a la montaña de vez en cuando y que no tiene ni el tiempo ni el dinero ni la motivación para dedicarse en serio a la supervivencia como disciplina olímpica pero que, a la vez, le gustaría no pringar excesivamente si surge un contratiempo estando de excursión. Es decir, el 90% de la población.

Para todos esos no-supervivientes va dedicado el texto que viene a continuación.

Cuestión de prioridades

En un entorno complicado las cosas pueden ir mal de mil maneras distintas. Intentar equiparse para todas ellas es un error porque:

  1. No conseguirás abarcarlas todas.
  2. La cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo necesarios no son proporcionales al riesgo real y erosionarán la experiencia que queremos disfrutar.

Lo que sí se puede (y se debe) intentar es cubrir al menos aquellos aspecto con mejor ratio utilidad/esfuerzo. Es decir, aquellos trucos o herramientas que son efectivos y requieren poco esfuerzo. Por esfuerzo entiendo tanto el tiempo y el dinero dedicados como el peso, volumen y mantenimiento que debemos añadir a nuestra mochila. Valorar la utilidad es un pelín más complicado. Una guía bastante práctica para establecer prioridades es la famosa Regla de los Treses de la supervivencia:

En una situación de emergencia no aguantarás más de…

  • …tres segundos sin mantener la calma
  • …tres minutos sin respirar
  • …tres horas sin guarecerte
  • …tres días sin agua
  • …tres semanas sin comer

No hay que tomarse demasiado en serio los números ya que dependerán de la situación, el entorno y la persona, pero la Regla de los Treses nos da una idea clara de nuestras prioridades:

Calmarnos >> Aplicar primeros auxilios >> Encontrar refugio >> Encontrar agua >> Encontrar comida.

Resulta sorprendente, por ejemplo, que los manuales de supervivencia dediquen tanto tiempo y esfuerzo a temas como la pesca, la caza o los destiladores solares y tan poco a temas como la psicología de las situaciones de emergencia o la regulación térmica. Una grata excepción a esta tónica general es el libro 37º C Como salvar tu culo de Cody Lundin, que se centra precisamente en estos dos aspectos.

La psicología es, con frecuencia, el tema en el que más pinchan los libros de supervivencia. En la mayoría de casos, se limitan a decir que “mantener una actitud positiva es clave” y que “mientras no pierdas la esperanza sobrevivirás” justo antes de explicarte cómo defenderte del ataque de un oso pardo o cómo debes cocinar una cobra… Muy tranquilizador todo.

Una situación de emergencia queda, por definición, bastante lejos de la zona de confort de la mayoría. En situaciones así, llenas de incertezas, todos somos más estúpidos y cometemos errores que no cometeríamos en condiciones normales. Prever eso y aceptarlo es fundamental para minimizar dichos errores. Por ejemplo, es muy común que dos personas cansadas y hambrientas discutan porque uno de ellos ha cometido un pequeño error. Discutir es, en sí mismo, un error mayor que nos podríamos ahorrar si tomamos consciencia de cómo nos afecta el estrés en estas situaciones.

Ser previsor, prudente y hacer buen uso del sentido común son cualidades que evitan muchos problemas de raíz. Resulta tentador beber de un charco cuando se tiene sed, intentar cazar cuando se tiene hambre o escalar una pared de piedra que nos corta el paso, pero debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y hacer caso omiso de lo que hayamos leído en manuales dirigidos a profesionales y de lo que hayamos visto en los espectáculos circenses que pueblan la televisión. Un ejemplo paradigmático de dichos espectáculos es el programa Último Superviviente, cuyo protagonista, Bear Grylls, con frecuencia recomienda cosas clarísimamente por encima del nivel físico del espectador medio y diametralmente en contra de lo que dicta el sentido común. Pero no hay que olvidar que su objetivo es tener audiencia y no salvarte el culo y, claro, comerse un enorme gusano vivito y coleando queda mucho más vistoso que hacerlo una vez cocinado.

No salgas de casa sin…

Una vez tenemos claras nuestras prioridades veamos qué necesitamos para satisfacerlas.

Para mantener la calma lo ideal es tener conocimientos y experiencia a la hora de lidiar con situaciones similares. Así pues, se trata de un trabajo que debes hacer a priori, ya sea haciendo cursillos o documentándote sobre el tema.

En lo referente a la comida, y teniendo en cuenta que hoy en día las situaciones de emergencia suelen resolverse (para bien o para mal) en unas 24-48h, resulta evidente que en la mayoría de situaciones difícilmente va a ser un factor clave.

Respecto al resto de factores:

  • Primeros Auxilios: A menos que necesites una medicación concreta (por ser diabético, asmático, tener una alergia, etc…) este punto depende mucho más de tus conocimientos y de ir acompañado que del equipamiento que lleves encima. Una situación de emergencia no es el mejor momento para ponerse a leer un manual de primeros auxilios así que, a grandes rasgos, este punto lo vas a tener que solucionar por tu cuenta (si sabes) o esperando/buscando ayuda (si no sabes). En este último caso poder construir un refugio y llamar la atención (con fuego o un simple silbato) es tu mejor baza.
  • Refugio: Este es, con mucha diferencia, el apartado donde algo de equipamiento puede suponer una gran diferencia. No es posible (ni práctico) cargar siempre con una tienda de campaña, sin embargo, un pequeño toldo improvisado o, simplemente, una capa adicional alrededor de tu cuerpo pueden salvarte la vida en caso de calor, frío, lluvia o viento extremos. Elementos tan sencillos como una navaja, algo de cuerda, un mechero o un poncho impermeable te pueden facilitar muchísimo el trabajo de construir un refugio (con el consiguiente ahorro de tiempo y energía).
  • Agua: No será un problema hasta pasadas unas horas y asumo que nadie sale al campo sin llevar al menos medio litro de agua encima. Raciónala en lo posible y evita beber de fuentes potencialmente dañinas. Llegado el caso, ten en cuenta que algo tan sencillo como llevar un mechero y que tu cantimplora sea metálica te permite potabilizar toda el agua que necesitarás simplemente hirviéndola.

En resumidas cuentas, una navaja, un mechero, algo de cuerda, un silbato y un poncho impermeable te van a permitir improvisar con éxito en el 80% de las situaciones. Por supuesto, puedes llevar más elementos (la cantimplora metálica por ejemplo, la doy por sentada) pero este es el núcleo básico que deberías llevar siempre encima cuando salgas de excursión. A partir de ahí deberías ser capaz de apañarte con tus conocimientos y tu sentido común.

En palabras del célebre Mors Kochanski: the more you know, the less you carry.

Menos es más

Llevar un kit de supervivencia reducido tiene varias ventajas:

  • Ocupa menos, pesa menos y requiere menos mantenimiento: Es más fácil tener controlados 5 elementos que 50 y, con frecuencia, llevar material de más tan sólo sirve para generar una falsa sensación de seguridad y hacernos más imprudentes.
  • Cada persona del grupo puede llevar uno encima en todo momento: lo cual es útil si el grupo se separa y proporciona redundancia si permanece unido.
  • Es más barato y fácil de improvisar en cualquier momento o lugar: en muchos casos puede improvisarse con materiales que tenemos por casa o podemos comprar en cualquier supermercado del mundo. A modo de ejemplo he montado un kit básico por unos 5€:

La imagen es bastante autoexplicativa, pero diré que la navaja tiene seguro, hoja mixta y se puede abrir con una mano; el silbato es pearless y de plástico, lo que le permite seguir funcionando incluso mojado o a muy bajas temperaturas; el mechero es recargable, semi-transparente y con pedernal extraíble (para ajustarlo, repararlo o seguir usándolo cuando se acabe el gas); el poncho ha sido substituido por dos bolsas de basura industriales (~ 100 litros) de color naranja brillante y la cuerda elegida es un rollo de 50m de hilo dental (¡Ojo!, la cinta dental resbala y va fatal para hacer nudos).

Son materiales baratos y fáciles de encontrar así que no hay excusa para no hacer un par o tres de kits y dejarlos en el coche y las mochilas que uses habitualmente. Muchos de ellos son tan habituales que no llamarán la atención y podrán ser usados incluso en situaciones de no-emergencia.

Más adelante cuando sepas algo más sobre el tema puedes substituir la navaja por otra mejor (una Opinel o una Victorinox, por ejemplo), las bolsas de basura por un poncho impermeable de calidad y el hilo dental por una bobina de cordino… Alternativamente, si prefieres disponer de buen material desde el primer día o incluso comprar un kit ya hecho, Survive Outdoors Longer es una apuesta segura.

También habrá quien eche en falta una linterna, un móvil o una brújula. Se trata, sin duda, de herramientas útiles que pueden ahorrarte más de un susto. Sin embargo, también es cierto que fiarte en exceso de tu capacidad para ver de noche, hacer una llamada de auxilio y orientarte con ayuda de estas herramientas evitará que te fijes en el entorno y seas previsor. Caminar de noche cuando estás perdido es siempre una mala idea (y el refugio debería estar listo antes de que caiga el Sol), los móviles pueden quedarse sin batería o sin cobertura con facilidad y las brújulas pueden ser más contraproducentes que otra cosa en manos inexpertas (y te animarán a desplazarte, cuando en muchos casos lo más prudente es quedarse en el mismo sitio hasta que te encuentren).

Resumiendo: Sin la correspondiente experiencia, disponer de más equipamiento, lejos de ayudar, puede hacernos cometer más errores.

BOLAEXTRA: Para acabar, todo aquel que quiera saber algo más sobre el tema debería echarle un ojo a los siguientes libros:

  • Wilderness SurvivalVV.AA. (Merit Badge Pamphlets, Boy Scouts of America) – Un manual claro, conciso y cargadito de sentido común y buenos consejos (no en vano se supone que la vida de bastantes niños puede depender de ello). Si sólo vas a leer un libro de supervivencia en tu vida (y no te importa que esté en inglés) este es un buen candidato. Además es relativamente fácil de encontrar en PDF
  • 37º C Como salvar tu culo de Cody Lundin (Editorial Desnivel) – Una mirada desmitificada y moderna a la supervivencia. Si vas a profundizar un poco en el tema deberías empezar por aquí.
  • ¡Aligera! Guía completa de senderismo ultraligero de Don Ladigin (Editorial Desnivel) – Un manual ilustrado sobre cómo cargar menos cuando vamos de excursión. Resulta un complemento ideal a otros libros de supervivencia y, si bien no recomiendo seguir su filosofía al pie de la letra, si que considero imprescindible tenerlo en cuenta a la hora de hacer la mochila.
  • El Manual de Supervivencia del S.A.S. de John Wiseman (Editorial Paidotribo) – Lo cito por ser el manual de supervivencia por antonomasia, pero desde mi punto de vista es un error leerlo a menos que te dediques muy en serio a la supervivencia (léase: ejército, deporte extremo, expediciones a lugares recónditos…). Una anti-recomendación en toda regla.

En internet se pueden encontrar muchísimas webs de referencia sobre el tema. Casi todas están cargadas de material específico para profesionales y, por lo tanto, de malos consejos para el público general. Si tuviese que destacar una web que proporciona material serio y fiable sobre el tema me quedaría con la web de Doug Ritter en la que se puede encontrar muchísima información útil.

Escrito en 1 dia abans por Carlos Luna en las categorías:

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